sábado, 21 de marzo de 2009

El izquierdismo

SER DE IZQUIERDAS

Yo aspiro a ser de izquierdas; quisiera ser un buen izquierdista… pero…

  ¿Qué es ser de izquierdas?  

El ser humano tiene una tendencia natural a ser de derechas. O sea, a ser egoísta, individualista, avaricioso, insolidario, falso, discriminador, embustero, racista, embaucador... .
—Tendencia natural, ¿por qué?
—Pues porque ser de izquierdas es muchíííísimo más difícil que ser de derechas; o dicho de otro modo, porque ser de derechas es bastante más sencillo, por lo tanto, es una tendencia más primaria, natural o genérica.

 Para ser de izquierdas hay que vencer esas tendencias de lo fácil y lo cómodo y posicionarse en la trinchera contraria. Eso es lo difícil. Nos hacemos de izquierdas por dos principales razones: Porque se está muy oprimido y humillado por la supremacía de las derechas poderosas, o porque nos viene ese impulso por la vía del raciocinio y la reflexión. Ésta última es la opción más meritoria y genuina.

 Ser de izquierdas es ser solidario con los de tu clase social y no traicionar a los compañeros; es no ser egoísta ni individualista; es ser internacionalista que es lo contrario de ser un ultra-patriota levantador de fronteras y de enfrentamientos entre los pueblos. Ser un buen izquierdista es apartarse de toda creencia sin fundamento como la religión, la superstición y todas esas engañifas y supercherías que inventan los predicadores y embaucadores.
 Ser de izquierdas está reñido con todas las variantes de la discriminación. Ser de izquierdas es no ser racista ni xenófobo ni machista ni esquirol...


Ser de izquierdas consiste en hacer y no en decir.
Ser de izquierdas no es una forma de vestir, ni una barba ni unas alpargatas; no se es de izquierdas por tener un empleo precario y un salario ínfimo. Tal vez, que una persona con dinero sea de izquierdas, tiene más mérito porque es capaz de arriesgar lo que tiene por un mundo mejor. Hay que recordar que los que generan las corrientes ideológicas no tienen hambre. Con hambre es imposible pensar.
Se puede vivir bien y ser de izquierdas. Se puede vivir bien y aparentar ser de izquierdas. Se puede vivir mísera o pobremente y votar a las derechas y dedicarse a joder al prójimo...

 Ser de izquierdas es una actitud ante la vida; es una forma de ser inconformista; es una forma de ver la sociedad que nos rodea. Desde luego, no son de izquierdas esos "izquierdistas de salón" que intentan trepar a lo más alto. ¡Qué bonito es autodenominarse de izquierdas pero al alcanzar un punto en tu carrera, (política, profesional o personal) transformarte en un trepador / jodecompañeros / insolidario / avaricioso.
En definitiva, ser de izquierdas está muy emparentado con ser una buena persona, en la más amplia extensión de la palabra. O como dijo Antonio Machado:


"Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno"


Estoy harto de disfraces de progre, de poses de progre que esconden a auténticos derechosillos. Me merece más respeto alguien de derechas que lo confiesa abiertamente, que un hipotético izquierdista que lo único que busca realmente es encaramarse a lo más alto y trepar a cualquier precio. Ser de izquierdas es vivir en coherencia con conceptos como solidaridad, compañerismo, lealtad, humanismo, lucha desde la no violencia... Para simplificar mucho: La caridad es de derechas; la justicia social es de izquierdas. 

Cualquier persona, sea del partido que sea, si intenta tapar las torpezas, errores o cabronadas de su partido o sus gentes, con falacias y cinismo, no falla: ES DE DERECHAS.
 Por el contrario, cualquier persona, sea de la ideología que sea, si no intenta 
tapar las torpezas, errores o cabronadas de su partido y de sus gentes, y sólo busca y defiende la verdad y la justicia: ES DE IZQUIERDAS.
Por eso, en los partidos autodenominados 'de izquierdas' existe un alto porcentaje de personas que a poco que se las rasque un poquito por encima, aparecen con un ramalazo de derechas muy marcado.

Un ejemplo paradigmático de esto que digo es el caso del ínclito Pepe Bono. Él dice que es católico y socialista a la vez (?). No sé si hay que entender que puedan existir los socialistas de derechas (?), pero parece ser que el PSOE actual se ha convertido en la nueva ucedé y su abanico de militantes, simpatizantes y votantes está tan abierto que caben desde los socialistas de verdad, de verdad, hasta los de derechas más o menos moderadas.
Lo que yo creo que le caracteriza más que nada al destacado manchego, es que se trata de un populista acomodaticio, trepa y avispado. (De esos abundan bastantes en la política o quizás es el fenómeno político el que los atrae y congrega). Son de esa madera de individuos que en aquella Unión Soviética hubieran sido unos comunistas del copón y dentro del imperio vaticanista serían más carcas que el mismísimo Papa.

Un mal izquierdista, con carné de izquierdista y teorías de izquierdista, sea quien sea, es el que en su hogar o en su lugar de trabajo, tiene sojuzgadas a las mujeres y está convencido de que están varios peldaños por bajo del varón.
Pero hay muchas formas de ser de izquierdas; tantas como las de ser de derechas, ¡claro está!
Trazar la frontera nítida entre uno y otro concepto ideológico, es prácticamente imposible. De ahí que queda "una tierra de nadie" en donde mucha gente se confiesa con orgullo ser de centro. A estos, algunos los definen como tibios o equidistantes. Todas las personas hacemos actos típicamente de derechas o de izquierdas aunque mayoritariamente estemos en el lado contrario, respectivamente.

Para la obtención del carné de izquierdista hay que examinar al aspirante para ver si tiene una ligera idea de lo que supone y le obliga ser de izquierdas.
Después, una vez obtenido ese carné, se le asignará un total de 12 puntos, que podrán restarse cuando el izquierdista se pase en algunos preceptos elementales a cumplimentar por todo buen izquierdista. Habrá que restarle puntos si comete alguna de estas desviaciones:

■ Por creer en adivinos, cartomantes, astrólogos y demás embaucadores, por practicar o creer en alguna religión, se le restará 1 punto. (Si se trata de la ultraderechista y todopoderosa Religión Vaticanista, serán 2 puntos).
■ Por ser partidario defensor de las torturas públicas de toros (mal llamado fiesta nacional), u otros animales (llamado tradiciones), 1 punto menos de izquierdista.
■ Por ser un forofo o estar muy pillado del nuevo opio del pueblo (el fúrbol comercial alienador de la masa), se le quitará 1 punto que podrá recuperar siempre que acredite ser un buen practicante del fúrbol (u otro deporte) en su barrio o pueblo.
■ Por ser partidario de la monarquía hereditaria, ornamental y fatua que campa en España, se le restará 1 punto. Si el izquierdista asegura que se inclina más por la república pero que se declara juancarlista, solamente se le restarán 9 décimas de punto.
■ Por abusar de sus empleados (si es empleador) o por emplear mucho cuento con eso de las bajas médicas y lo del absentismo laboral, si es asalariado, se le restará 1 punto.
■ Por gastar el 90% de su tiempo de ocio en bares y tabernas
(*), máquinas tragaperras y juegos de azar, se le restará 1 punto del carné de izquierdista. Si justifica que el 10% del tiempo restante, lo emplea en la lectura de libros, periódicos, o en dialogar con su pareja sentimental, con sus padres o con sus hijos, se le podrá levantar el arresto.
(*) El socialista Pablo Iglesias dijo una vez: "Las tabernas son lugares de embrutecimiento de la clase obrera".
■ Si el izquierdista se detecta que tiene algún tipo de ultra-nacionalismo (español, vasco, catalán, gallego, ...), se le restará 1 punto.
■ Si el izquierdista es un paletillo pueblerino que rechaza por «forasteros» a los nacidos fuera de su barrio, ciudad, región, o rechaza por extranjeros a los nacidos fuera de su país, se le restará 1 punto de su carné. En definitiva, si el izquierdista no ha entendido bien lo que obliga el artículo 2.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y si no lo pone en práctica, se tiene bien merecida esa merma de puntos en su carné.
■ Al que tiene a sus hijos inscritos en la catequesis escolar, se le restará 1 punto. Lo mismo le sucederá a todo aquel que se case por lo religioso o en la declaración de la renta opte por regalar el 0,7% al poderosísimo Imperio Vaticano.

Como se puede apreciar, ser de izquierdas es muuuuuy difícil y sacrificado. Todo izquierdista que se crea ser un buen izquierdista, cuando menos, tendrá la merma de algún puntito en su carné de izquierdista. Es rarísimo toparse en la vida con izquierdistas que tengan los 12 puntos intactos.
Hay por ahí mucho “izquierdista oficial” con una alta carencia de puntos en su carné. No sería nada exagerado si les denominamos seudoizquierdistas.

En esos partidos autodenominados de izquierdas (PSOE, PCE, IU, ERC, …) hay mucho seudoizquierdista alojado. Es natural.
A la dificultad real de ser de izquierdas, hay que añadir el hecho de que esos partidos no hacen un examen de ingreso para sus aspirantes. Les conceden el carné a las primeras de cambio, ya que no les interesa poner ninguna dificultad al ingreso de todo aquel que se quiera afiliar.

Pero eso hace que en la práctica, haya mucho seudoizquierdista cobijado dentro de los partidos típicos de la izquierda. No se puede pedir más…, ¿o sí?
Si los izquierdistas vamos a misa los domingos (aunque sólo sea por lucir el abrigo que nos acabamos de comprar); si los izquierdistas somos aficionados a las corridas de toros; si los domingos, lo más importante que hacemos, para llenar el tiempo libre es empaparnos de fúrbol; si los izquierdistas somos cofrades de alguna cofradía de semana santa, por aquello de mantener las tradiciones, si le estamos muy agradecidos a Juan Carlos Borbón Borbón por salvar la democracia el 24-2-1981; si..., etcétera, etcétera, etcétera... ¿Qué nos quedaría, realmente, de verdadero izquierdismo a los "izquierdistas"?

Estoy perplejo; es algo que —confieso— me ocupa y me preocupa en estos sesentones años.
A la vista de lo que veo, me pregunto con harta insistencia: Peroooo..., realmente..., ¿qué es ser de izquierdas?
Y, ¡claro!, yo mismo me lo tengo que responder: En muchos de los casos prácticos que veo en militantes más o menos destacados de partidos de izquierdas, ser de izquierdas es un deseo, una aspiración, una quimera, una meta inalcanzable por llegar a alcanzar, una especie de devoción de esas de "haz lo que te predico y no lo que yo hago"; algo que no podemos ser pero que intentamos aparentar y a veces, con escasos o nulos resultados.

Esto mío es una entelequia, lo sé. Pero como ser de izquierdas, aceptablemente de izquierdas, resulta tan difícil y sacrificado en la práctica del día a día, podríamos establecer niveles a manera de los oficios o las profesiones. Yo creo que a muchos que se dicen de izquierdas e incluso ellos se lo creen a pies_juntillas, más bien habría que aplicarles la etiqueta de aspirantes, becarios, aprendices o pinches de izquierdista.
Si muchos de los ministros de izquierdas, hacen cosas que harían idénticamente los correspondientes ministros de los partidos de derechas, más nos valdría al total de los españoles que cada cuatro años se lanzara una moneda al aire a ver a quién le tocaba habitar el Palacio de La Moncloa por ese cuatrienal periodo.
Gobernar con un tinte de izquierdismo, es sacar a las masas de su alienación mental; de su santa incultura, alimentada por muchos siglos de predicadores y embaucadores. De eso saben mucho los poderes vaticanistas incrustados desde siempre y hasta el presente, en los entresijos del estado español.

Los tres pilares principales en donde se asienta el buen izquierdista es el internacionalismo, el republicanismo democrático y el ateísmo.
Todo lo que no sea eso, son sucedáneos, ganas de marear la perdiz y de dar gato por liebre.

4 comentarios :

manuel iglesias gómez dijo...

Compañero Jesus, cuanto tiempo sin tus noticias, tu articulo me gusta mas de lo que te puedas imaginar, te prometo intentare seguirte pues necesito mucho que aprender y es en este momento que ya me he retirado del mundo laboral y que ademas de la pintura tendre tiempo para seguir a personas tan lucidas y que escasean en estos tiempos. Un saludo

Jesús Herrera Peña dijo...

¡Hombre Manuel! Me agrada mucho encontrarte por aquí. Has pasado a la situación de privilegiado al haber abandonado ese mundo cruel de lo laboral, por lo jodido que se encuentra ahora.
La primavera y el otoño de la vida son las dos estaciones más idílicas.

Saludos socialistas,

manuel iglesias gómez dijo...

Un saludo compañero.

Jesús Herrera Peña dijo...

Otro saludo agradecido para ti, compañero Miguel.

Publicar un comentario en la entrada

Sólo admito comentarios escritos en cualquiera de los 4 idiomas del Estado Español; en español preferentemente.