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martes, 15 de diciembre de 2015

conversando...

...con el hombre que siempre va conmigo


—¿Cómo? ¿Quéééé? ¿Que a quién voy a votar? Me dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
Oye, mira: el voto es secreto.

—Ya, ya. Pero te lo pregunto en confianza; en privado. Dímelo al oído.

—Mira, esto que no salga de aquí; de entre nosotros. Que no salga de España: Yo voy a votar a PODEMOS.

—¿Por qué?

—Por qué, me dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
Porque es la nueva izquierda con más posibilidades de triunfar; porque es la nueva izquierda sin mancha de aburguesamiento, de tibieza, de mamoneo con los poderes poderosos; sin usar ni abusar de las puertas giratorias; sin rendir pleitesía a los poderes de un determinado partido-religión; sin condescendencia ni vasallaje a los poderes económicos de los bancos y demás parientes. Porque sí.
Porque creo en ellos, hoy por hoy. Porque los viejos y centenarios partidos ya me han defraudado y desencantado lo suficiente como para mandarlos a tomar vientos.
Porque si no voto a PODEMOS, no votaré a ninguno...... 

¿A quien voy a votar, sino?

Por eso.

Ensoñación. Lo que pudo haber sido el edificio del nuevo ayuntamiento de Bargas

miércoles, 18 de noviembre de 2015

cuando veo a un policía...

Cuando veo a un policía español, sea de traje de paisano o sea de uniforme de trabajo, siempre, de manera instintiva, rutinaria, maníaca, me pregunto para mis adentros:
«¿Y éste, a cuántos ciudadanos habrá pegado, maltratado y humillado
Sí, porque mi ética (que quizá no la suscriba nadie más) es la de que a un ciudadano, pacífico, desarmado y en posesión de todos sus derechos ciudadanos y democráticos,
no le puede dar de ostias, patadas y palos, otro ciudadano que viste de uniforme policial y lleva porra y pistola legal al cinto.

No, no. No debiera ser posible eso. Por mucho que pisen y pataleen el césped de un bulevar o corten una vía, en protesta por el ERE(*) que le quieren aplicar en su empresa.

Sí, sí; porque mi ética (que quizá no la suscriba casi nadie) es la de que si no se pega de palos, patadas y ostias a un ciudadano que acaban de detener porque ha matado a su esposa; a un grupo de terroristas que acaban de poner un explosivo; a un ciudadano que acaban de detener por robar o atracar un banco, ¿por qué dar ese maltrato execrable y desproporcionado a un ciudadano que está protestando por cosas que entran dentro de sus derechos ciudadanos?

—Es que los azuzan, los mandan y obligan sus jefes políticos y policiales.

Pues por mucho que los manden sus jefes a hacer actitudes infrahumanas, una sociedad moderna y democrática debe tener mecanismos para evitar esas asquerosas prácticas. Para erradicarlas de las actuaciones policiales. Para castigar duramente a todo agente que ofenda, humille o maltrate a un ciudadano en posesión de todos sus derechos.
Aquí quiero ver a los sindicatos policiales luchar contra eso de "la obediencia debida". ¡Abominable!
No vale todo. No tiene que valer todo en un agente policial que debe estar —sobre todo— para proteger al ciudadano en general, y garantizar el libre ejercicio de sus derechos.

—¿Y esos policías que protegen más a los esquiroles que a los trabajadores huelguistas?

—¡Calla, calla. No me toques ese tema que me enciendo y exploto.

—A los sindicatos policiales no les puedes exigir que se dediquen a eso.

Bueno; vale. Pero a alguien tendré que invocar para que se acabe con esas acciones tan execrables.
Yo sé que aunque un fortísimo chorro de agua lanzado desde un vehículo policial, pueda hacer muchísimo más daño físico a los ciudadanos que no quieren dejar la via expedita, en realidad hace muchísimo más daño moral una patada, una ostia o un palo venido de un funcionario con uniforme. Eso deja profundas cicatrices en el alma.

Yo sé que aunque una enorme nube de humo aturdidor lanzado contra el grupo de protestones, pueda hacer muchísimo más daño físico a los ciudadanos que no quieren dejar de pisar el césped, en realidad hace muchísimo más daño moral una patada, una ostia o un palo venido de un funcionario con uniforme. Eso deja heridas para siempre, a los que reciben esos tratos y a los que lo observamos en los vídeos periodísticos.

Siempre pasa igual... Sé que cuando pasen cierto número de años —quizá de siglos— se analizarán en tiempo pasado estos actos que denuncio como de impropios de una ciudadanía siglo XXI. Se analizarán y se meterán en el mismo saco que están metidas ya las torturas policiales y los malos tratos en comisarías y en cárceles. En el mismo saco en donde ya se metieron hace tiempo las palizas de padres a niños. Siempre pasa igual...

No debiéramos ver como natural, como legal, como asumible, esas prácticas policiales que se cometen contra los derechos democráticos de los ciudadanos en estos tiempos.
Desde luego, legítimos no son esos métodos.

Igual que veríamos fatal el que los sacerdotes den ostias a sus feligreses; igual que veríamos muy grave que un cuidador maltrate a los ancianos que cuida; igual que vemos muy perseguible el que una niñera dé palizas a los niños que cuida (incluso hoy día se persigue a los propios padres que pegan a sus hijos); igual, igual, IGUAL tendríamos que considerar criticable y erradicable eso que tanto se practica en estos tiempos entre policías españoles y el resto de ciudadanos.

—Pues anda, vete a ver lo que hacen en otros países de parecido nivel al de España.

—Eso no me vale. "Mal de muchos nunca debiera ser el consuelo de los resignados ni de los tontos".

Cuando veo a un policía español, —lo siento, no lo puedo evitar— en el fondo de mi alma le dedico —irrefrenablemente— un recelo, un desprecio, por si acaso es uno de esos muchos uniformados que dan un trato inhumano, desproporcionado, perseguible y despreciable a muchos, muchísimos, demasiados ciudadanos españoles. En las calles y en "sus" comisarías.
Lo siento; lo confieso. Lo lamento.
Los policías españoles me producen rechazo... ¡Asco, repudio, repelússsssss!
No todos se lo merecen; lo sé. Lo sé... Pero ya no sé diferenciar.
Porque los hay que los entresijos del Estado los 'compran', los entrenan, los requieren y los azuzan, precisamente, para realizar esos "trabajillos" tan execrables; tan infrahumanos; tan despreciables...
¿Será que son los verdugos del siglo veintiuno? (¡?!)

Y luego están esos gobiernos tan majos que después de que la justicia condene —¡por fin!— a unos sicarios, provocadores y pendencieros vestidos de uniforme y pistola legal al cinto, van y los indultan y los libran de la cárcel y de pagar de alguna manera sus tropelías y "proezas". ¡¡Con dos cojones!!

__________________________________________________________________________
(*) ERE=Expediente de Regulación de Empleo=echar a la puta calle a un trabajador y quitarle su puesto de trabajo.

lunes, 25 de mayo de 2015

elecciones municipales

En Bargas, mi pueblo, los resultados de las Elecciones Municipales del domingo 24 de mayo de 2015, arrojan los siguientes resultados:
    PSOE   50,69% de los votos válidos 10 concejales
    PP   30,14% de los votos válidos  5 concejales
   IU   12,16% de los votos válidos  2 concejales
Para un ayuntamiento con un total de 17 munícipes.

Hay que reconocer que en Bargas ha ganado aplastantemente la UCDr (Unión de Centro Democrático renovada).

lunes, 23 de marzo de 2015

todos somos de derechas

Sí, porque ser de derechas es lo fácil. El bicho humano viene equipado de serie para ser de derechas. De derechas porque es la tendencia natural. Ser egoísta, individualista, insolidario, competitivo, cínico, abusador...
Y ya no digamos lo del racismo, la xenofobia, el machismo... ¡Y el feminismo, que también se las trae...!
Y el patriotismo y el nacionalismo. Sí; sí, porque el patriotismo y el nacionalismo son lo contrario de uno de los pilares más importantes del izquierdismo del bueno: el internacionalismo. La destrucción de todo tipo de fronteras que separen a unos seres humanos de otros.

Los hay que son de derechas, ¡¡muchísimos!!, que lo son a tiempo total. A jornada completa. A dedicación exclusiva. Es lo más cómodo.
Hay otros, entre los que me encuentro yo, que somos derechistas discontinuos; derechistas a tiempo parcial. De derechas, sí, pero en precario. Por horas, por fines de semana o sin contrato legal.

No hay —no puede haber— alguien que no sea nada de derechas. Aunque sólo sea un ratito cada día, caemos en el derechismo.
No es posible ser de izquierdas a tiempo total; a jornada intensiva. Sin vacaciones ni festivos ni días "mocosos".

Es muy sacrificado ser de izquierdas aunque sólo sea por unas horitas cada día.
Llega un tiempo que el buen izquierdista, el izquierdista con contrato fijo a jornada completa, necesita vacaciones. Necesita una relajación para aliviar las tensiones que genera eso de ser de izquierdas en largas jornadas sin derecho a domingos, ni vacaciones de semana santa o de navidad.

Yo no me creo que haya nadie de izquierdas, izquierdas, lo que se dice izquierdas. Es imposible. No hay quien aguante tanta tensión interior.
Porque ser de izquierdas es llevar al extremo más extremista esa descripción que de sí mismo hacía don Antonio Machado en su poesía "Retrato": «soy, en el buen sentido de la palabra, bueno».

Por eso mismo, yo me siento un eterno aspirante a izquierdista. Todo lo más y mejor que puedo decir de mí mismo es que soy un aprendiz de tercer año del izquierdismo, pero de ahí no puedo pasar a más. Soy de los convencidos que todos somos de derechas. Un grado más o uno menos que algunos otros...
¡¡Qué le vamos a hacer!! La vida es así, no la he inventado yo.

viernes, 29 de agosto de 2014

La Poda

Desde los primeros días de este verano de 2014, viene operando un nuevo movimiento político que nos aconseja que podemos las ramas espurias de ese árbol que nos nació en España en el año 1978 y que se asemeja un poquitito a una verdadera democracia.

Y la poda consistiría en renovar o cortar muchos ramajes que hace años nos hicieron creer que eran los que conformaban el sagrado árbol de la democracia. (La democracia a la española, claro).
Para saber bien qué ramajes podemos podar, son de mucha utilidad frases como  "me gustas democracia pero estás como ausente" / "lo llaman democracia y no lo es" / "nuestros sueños no caben en vuestras urnas" / "que no nos representan, que no" / "no somos mercancía de políticos y banqueros" / "si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir" / "no somos antisistema, el sistema es antinosotros" / "entre capullos y gaviotas nos han tomado por idiotas" / "me sobra mes al final del sueldo" / "no falta dinero, sobran ladrones" / "PSOE y PP la misma mierda es" / "¿Dónde está la izquierda? Al fondo a la derecha".

Son eslóganes sesudos y jocosos, cargados de realismo y de crítica respetuosa y constructiva. Me traen a la memoria a aquellos eslóganes del mayo francés de 1968, como aquello de "seamos realistas, pidamos lo imposible" / "debajo de los adoquines está la playa" / "el patriotismo es un egoísmo en masa"...
Está visto que las mejores revoluciones son las que se acompañan de ocurrentes —o absurdos— eslóganes. Y mejor si las protagonizan los jóvenes y los estudiantes. (Tiempo tendrán de hacerse mayores y aburguesarse y apoltronarse).

Gentes de mi edad todavía tenemos mucho que aprender de esos jóvenes. Aprender de sus ímpetus; de sus utopías; de sus sueños y de sus luchas.
Aquel régimen que nacía en el año 1978 con una constitución recién estrenada, nos hicieron creer que eso era democracia. Y primero llegaron los franquistas y falangistas reconvertidos en centristas de toda la vida y nos gobernaron en democracia. Sí, creímos que democracia es votar cada 4 años. Luego vinieron los socialdemócratas cargados de trepas, arribistas y tibios, y otro tanto de lo mismo.
Y muchos votábamos con muchas esperanzas, con muchas ilusiones y con demasiada credulidad.
Luego los políticos —que se profesionalizaron o que ya lo eran desde la época franquista— nos vinieron a decir —con otras palabras— "déjame a mí que esto te lo arreglo yo".

A estas alturas, lo que se dio en llamar transición, hemos llegado a la conclusión de que fue más bien una transacción, un cambalache, un toma-y-daca, en donde se concedía una "democracia" a cambio del olvido, la legitimidad y la intocabilidad a las esencias del franquismo.

¡Tijeras, necesitamos tijeras de podar! Y ahora tenemos un movimiento político que nos intenta abrir los ojos y despertarnos de la larga somnolencia inducida.
Nos dice cosas difíciles de entender como "esto no es cuestión de izquierdas contra derechas, es una cuestión de los de abajo contra los de arriba".
Y algunos no acabamos de ver claro cómo se construye un frente de lucha política sin echar mano de algún tipo de ideología de izquierdas, de las muchas que abundan.

El nuevo movimiento político con intenciones podadoras, nos dice que entre sus miembros no se permitirán actitudes sexistas, xenófobas, autoritarias, homófobas, machistas, denigrantes, insultantes, acusaciones o caricaturas, difamaciones ni violencia verbal o física, así como ninguna actividad contraria a la defensa de los Derechos Humanos.

¡Vamos!, que esto es buenismo del bueno muy semejante a aquellos buenos consejos que nos daban los representantes de la religión católica cuando nos metían las doctrinas del catecismo por obligación —o por imperativo legal—,  (perdón por la comparanza).
En cuanto a la procedencia de cada persona que acuda a formar parte de las asambleas de los Círculos e incluso a la más o menos marcada ideología con la que lleguen, en el ideario de PODEMOS nos dicen algo parecido a lo que dicen en el himno de La Legión: "...cada uno será lo que quiera, nada importa su vida anterior...", (perdón por la comparanza).

Se intenta poner en práctica una teoría que nunca se había ensayado en la vida real del panorama político: la democracia directa. O quizá, mejor dicho, la democracia asamblearia.
Yo, confieso que no sé cómo se come eso. Es más, desconfío mucho de que ese sistema dé buenos resultados. Yo no pienso como muchos pertenecientes a ese novísimo movimiento político, que vienen a querer decir algo parecido a aquel eslogan que hace 40 años se pegaba en el cristal trasero de los coches: "toó er mundo é güeno" (en puro 'idioma' andaluz).
No; yo no pienso que haya un alto porcentaje de gente buena entre la sociedad ni entre los afiliados de PODEMOS. Ni buena gente ni noble ni humilde ni culta ni desinteresada ni solidaria ni de una inconfundible ideología progresista.(*)

Para yo confiar con total entusiasmo y seguridad en la utilidad de este novísimo movimiento político —que se obstina deliberadamente en esconder su verdadera ideología política—(**), menester fuera que al frente de cada candidatura, de cada comité, de cada equipo, estuvieran los Pablos Iglesias, los Juan Carlos Monedero, los Íñigos Errejón, los Luis Alegre Zahonero, o las Carolinas Bescansa...
No siendo así, me temo que este bonito proyecto termine en el baúl de los recuerdos donde quedaron tantos partidos comunistas, socialistas y algunos otros partidos y partidillos izquierdistas.
Y lo sentiría mucho. Sí; de verdad.
Deseo todo lo mejor para este novísimo intento podador del follaje político español.
Porque los voté con todas mis ganas el 25 de mayo para las europeas; porque los pienso seguir votando allí donde quiera que se presenten.

(*)  con la filosofía de PODEMOS (eso de que se acepte todo lo que digan las asambleas por mayoría) sé muy bien que los resultados serían: "misa los domingos en todas las televisiones públicas / procesiones y fiestas religiosas a tutiplén / corridas de toros televisadas todas las tardes / partidos de fúrbol por las noches".
(**) y seguramente que en el fondo son de izquierdas.
Inconfundiblemente de izquierdas. ¡Ya lo creo! Y lo aseguro por los feroces ataques que están sufriendo estoicamente de manos de franquistas, ultra-derechistas, fascistas, neo-nazis, tibios, "apolíticos" y gentes de similar jaez.
¡Claro!, que alguien me dirá: "te olvidas de los ataques que reciben de comunistas y socialdemócratas". Y yo le respondería: "Bueno, sí; y también de Willy Toledo" (???)

martes, 1 de julio de 2014

contestación

Me ha contestado. Uno de los pesoecialistas de abajo al que dirigí mi carta, me ha contestado. Esto es lo que me dice:
Sr. Herrera:
No tiene que tener la obligación de abrirme los ojos ni sentirse obligado moralmente a nada conmigo. No se crea tan importante.
Me siento muy orgulloso de llevar en mi cartera el carné del PSOE. Un partido más que centenario que está más vivo y más pujante que ninguno de los nuevos partidillos que están surgiendo como hongos, a ambas orillas del panorama político español.

Eso de lo que Ud. dice de que mi partido es muy poco socialista, muy poco obrero, muy poco republicano y muy poco de izquierdas, será la apreciación suya. Sin duda distorsionada por las gafas con que mira a nuestro partido. Hágaselo mirar por algún oculista.
Mi partido en España ha protagonizado siempre los mayores cambios y los mayores avances dirigidos a la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora. Y no me obligue a que le haga un listado de todos esos logros porque se saldría de las prudenciales dimensiones de esta carta.

El PSOE, con distancia de otros partidos que también se llaman de izquierdas y republicanos, es un partido serio, leal y comprometido con sus palabras y compromisos. No traicionamos a nadie ni nos volvemos la chaqueta por el lado caprichoso de nuestros intereses partidistas.

Ahora está Ud. como muchos izquierdistas, encandilado y embobado con el nuevo líder de izquierdas que acaba de aparecer. Nosotros somos más entusiastas seguidores del primer Pablo Iglesias, el que creó dos herramientas principalísimas para la emancipación de la clase obrera: un partido, primero, y luego un sindicato.

En la actualidad, cualquiera de los tres candidatos que se presentan para liderar al renovado PSOE, tienen más calidad de políticos serios y responsables que ese nuevo líder que a Ud. le tiene obnubilado. Pronto llegará el día en que se caerá del guindo y verá las orejas al lobo. Ese nuevo líder no es más que un piquito de oro, hábil tertuliano, encantador de serpientes que sabe decir lo que a cada cual le va a entusiasmar.

Pero la política no es ser buen orador, ni buen conversador, ni buen comunicador. La política es remangarse, ponerse a trabajar y a veces, demasiadas veces, mancharse de mierda.
En el mancharse y tirarse al ruedo es donde quiero yo ver a muchos de esos falsos líderes que construyen, de forma artificial, las tertulias televisivas.

Reciba el saludo de,
Juan Alberto
nuevo ayuntamiento de Bargas

lunes, 16 de junio de 2014

carta a un pesoecialista de abajo

Estimado compañero:

Te escribo esta carta porque tengo la obligación moral de intentar abrirte los ojos. No te hagas ilusiones; ni la conferencia política, ni el congreso adelantado, ni la elección de nuevo secretario general, ni "un militante un voto", ni la desaparición del puño izquierdo que asía la rosa roja, ni nada de nada de nada, hará que se eleve la calidad socialista, ni la calidad obrera, ni el "alma republicana", ni las esencias izquierdistas de un partido de izquierdas muy querido y muy respetado desde tantos años atrás.
¿Por qué? (Me preguntarás).
Porque los partidos políticos, como cualquier ser vivo e incluso los seres inanimados, tienen su periodo vital, y llega un momento inexorable en que se vuelven achacosos, decrépitos y faltos de brío y de vitalidad.

Y eso es lo que le está pasando a tu partido que un día también fue el mío.
No te desesperes y afronta la cruda realidad con realismo y serenidad. No te dejes embaucar por cánticos de viejos socialistas. Y llamo "viejos socialistas" a Felipe González y a Zapatero, pero también a los rubalcabas, a los madinas y a los etcétera, etcétera, etcétera...

No nos engañemos. Gentes que se han mantenido con los brazos cruzados viendo pasar por delante de su puerta el cadáver del socialismo-obrero, del republicanismo, del izquierdismo romántico de otras épocas, no pueden hacer el milagro de resucitar a ese partido moribundo que un gran día fundó Pablo Iglesias.

Y mira..., ¡qué casualidades tiene la vida!, ha tenido que venir otro Pablo Iglesias a fundar otro partido que es el que os está haciendo pupa; el que os está robando muchos militantes y votantes. Es el que os está despertando de vuestra larga siesta con ese manotazo juvenil de «podemos y vamos a por todas».

Los dos Pablos Iglesias han tenido similar acierto a la hora de crear una herramienta eficaz para el progreso de las gentes modestas, de las capas más populares y necesitadas de la sociedad española.
Pero al igual que cuando inventaron la taladradora eléctrica quedaron relegadas las barrenas, de la misma forma, los imperativos en la política de izquierdas de la actualidad, relegan al centenario partido al baúl de las herramientas obsoletas y oxidadas.



¡Qué más quisiera yo!, que la izquierda no vaya tan atomizada a las elecciones. El nacimiento de PODEMOS añade un partido más al abarrotado espectro de las izquierdas.
Pero ya somos muchos los que deseamos que brote, que crezca y saque la cabeza en ese panorama tan plural, ese partido que ha logrado encandilar a tantos desencantados con la decadente realidad de un partido muy poco socialista, muy poco obrero, muy poco republicano y muy poco de izquierdas.

En las próximas elecciones nos veremos y nos daremos un fuerte abrazo. Mientras tanto, recibe el saludo socialista y republicano de
JESÚS_________

sábado, 31 de mayo de 2014

extractos de prensa

Se busca líder del PSOE, preferiblemente de izquierdas

Los mandamases de la florecita, toda vez que el puño y la rosa ya es historia, empiezan ahora a entender que el PSOE no es de ellos, ni siquiera de sus militantes, a los que antes se les quería sólo para pegar carteles y ahora para colgar tuits en Internet, sino que es un patrimonio de sus votantes, y que es a ellos a los que corresponde elegir a sus líderes y dar legitimidad a sus propuestas.
Esto, claro, es un inconveniente para el statu quo, donde quien sigue teniendo la sartén por el mango es un consejero de Gas Natural llamado Felipe González.

Un líder socialista ha de velar por los desfavorecidos y no por los mercados, ha de ser capaz de denunciar las corruptelas de los suyos, ha de ir en metro antes que en coche oficial, ha de pisar las fábricas y no las moquetas, ha de defender un Estado fuerte frente al camelo de las manos invisibles, debe ser humilde y anteponer las personas a las cifras, especialmente a las del déficit.
Juan Carlos Escudier

Le llaman de todo, menos bonito

Poco ha tardado la carcunda en difamar, vilipendiar y criminalizar a la cabeza visible de Podemos, Pablo Iglesias, y, en su conjunto, al movimiento que el joven profesor de la Complutense dirige.
Menos bonito, le están llamando de todo, y eso que el chaval, al contrario que tantos que siguen pastando del Presupuesto, ni ha robado, ni ha prevaricado, ni ha malversado, ni ha maquinado para alterar el precio de las cosas, ni ha recibido sobres con dinero negro, ni ha participado en la macro-estafa institucional de las Preferentes, ni ha hundido las Cajas de Ahorros, ni ha birlado el pan a los pobres para asegurar el dividendo de los ricos, ni le ha quitado la tarjeta sanitaria a ningún ser humano, ni tiene fortuna opaca ninguna en los paraísos fiscales, ni tiene intención de viajar en "business" al Parlamento, ni ganar doce veces el salario mínimo como eurodiputado, ni nada.

Quienes, por alguna razón que se me escapa y por otras que no se me escapan en absoluto, están poniendo a parir a Iglesias por el mero hecho de haberse presentado a unas elecciones y haber sacado un millón y pico de votos, no sólo faltan al respeto de la persona, sino al del sistema democrático, que es el de la libre concurrencia. Diríase que para esa gente hay cosas, ideas, propuestas, discursos, alternativas, proyectos políticos, que deberían prohibirse. Uno, que no ha sido comunista en su vida, y que probablemente no lo sea jamás, sabe, no obstante, que ese anticomunismo irracional de ecos tan añejos remite, paradójicamente, a la peor clase de comunismo, al más totalitario, necio y pueril. ¿Se ha obligado a la gente a votar a Podemos?


Rafael Torres

Por el vuelco en las siguientes

El resultado de las elecciones ha producido dos sorpresas. La primera es la irrupción en el escenario político, el gran éxito, de Podemos. Una formación con cuatro meses de vida, que no parte de coaliciones ni partidos refundados y consigue casi tantos votos como Izquierda Unida, superándola en la Comunidad de Madrid. Un caso insólito, único probablemente, en la historia de la democracia.

El batacazo del PSOE, sin embargo, parecía cantado. Históricamente ha disfrutado de unas mayorías que no le correspondían, aglutinando el voto de los ciudadanos que pretendían con su apoyo evitar la debacle de la presencia en el Gobierno central de los neoliberales que venían a por todo, a arrasar con todo, a desmontarlo todo en cuanto tuvieran ocasión. Y la tuvieron. Claro que ese apoyo de la ciudadanía para contener la barbarie neocón no iba a durar eternamente. Los paisanos se cansan de contribuir con su voto a la formación de gobiernos que hacen oídos sordos a muchas de sus demandas en favor de la gobernabilidad, cediendo al chantaje de los incuestionables poderes fácticos.

En estos tiempos de crisis donde el saqueo de la nave que naufraga es sistemático, urgen medidas de choque. Urge la abolición de las reglas que permiten la ruina de los estados, el desmantelamiento de la economía productiva, la deriva del dinero hacia la nube de la especulación. Urge la regulación de los mercados que llevan a la pobreza a los ciudadanos, poner coto a esta piratería financiera que define la libertad como la eliminación del control de los mercados por el Estado, mientras preparan medidas características de regímenes totalitarios para reprimir a los ciudadanos. Un mundo donde la destrucción de la industria y los despidos colectivos se han convertido en un gran negocio no es admisible.

Poner las cosas en su sitio. Nada más. Abolición de la crueldad y el desprecio a la ciudadanía desde las instituciones.
El Gran Wyoming

El PSOE tiene cataratas

Me gustaría escribir algo sobre el PSOE, pero no sé qué. Me da penita su situación y, aunque se lo tiene merecido, deseo que consiga superarla. Pero no entiendo nada. Se pelean entre ellos por extraños intereses que no comprendo más allá de la ambición. Lo mismo que no comprendo por qué tardan tanto en presentar su nuevo programa, si es que lo va a haber y será novedoso. Ni si es mejor presentar primero presentar el programa y después el secretario general o al revés. O el secretario general y el candidato en distintas fases o a la vez. Ni si el secretario general y el candidato deben ser el mismo.
Un lío. Por si faltaba poco, ahora les ha surgido el quiste de Podemos. Que les quita una purrela de votos. Y Podemos tampoco quiere nada con ellos, son la peste, si acaso con los que se desgajasen. Y lo del candidato y secretario general es igual de dificultoso. Unos dicen que deben votar todos los militantes mientras que otros sostienen que solo deben hacerlo los delegados de los militantes. Yo me he perdido y ya ni sé quién defiende a quién, si Susana Díaz, que parece que manda mucho, va a favor de Chacón o de Madina o de ella misma, que es lo probable aunque se haga de rogar. Sí creo que debe ser alguien cuanto más nuevo mejor. Y que esté dispuesto a romper tajantemente con el pasado y matar a sus padres Zapatero y González.
Arturo González

Éxito gramatical

Podemos es la primera persona del plural del presente de indicativo del verbo poder y también la primera del plural del presente de subjuntivo del verbo podar. Nosotros Podemos. ¿Podemos qué? Aquí se debe añadir el complemento que más plazca al usuario. Podemos detener los desahucios. Podemos parar los pies a los poderes financieros. Podemos aminorar las desigualdades. Podemos dotar a la política de un sentido más noble. Podemos nacionalizar la electricidad, el gas, el agua. Podemos sanear el ambiente. Podemos podar. Podemos, en fin, es una oración gramatical.

El PSOE se fue al carajo cuando dijo No podemosNo podemos negar a los bancos su derecho a dejarte sin casa, ni a las eléctricas el suyo a quitarte la luz, ni a las gasísticas el de cortarte la calefacción. No podemos, “cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste”, desoír las órdenes del Ibex 35. Aquel No podemos fundacional de Zapatero marcó el rumbo a Rajoy. No podemos dejar de pagar la deuda, No podemos perseguir a los defraudadores fiscales, No podemos meter en la cárcel a nuestros amigos corruptos, No podemos evitar que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres…

Juan José Millás

domingo, 4 de mayo de 2014

ante las europedas

Ante las próximas elecciones europedas me pongo a pensar a quién debo entregar mi voto. Yo, que siempre he votado al PsoE, ahora empiezo a dudar si le votaré esta vez.
EL PSOE NO ES UN PARTIDO DE IZQUIERDAS
Sí, ya; ya lo sé. Pero esto de medir a los partidos por su ideología debe siempre tener referencias con algo. ¿Menos de izquierdas que quién? ¿Más de derechas que cuál?

la mitad del logo del PsoELas siglas del PsoE, su logo y sus postulados teóricos son de izquierdas, no cabe duda. Cuando está fuera de la responsabilidad de gobernar, no cabe duda de que es de izquierdas; pero cuando gobierna lo hace en derechismo moderado. Eso también está muy claro.
El PsoE cuando ha gobernado, se ha convertido en un partido de derechas, tan neoliberal como el que más, pese a conservar leves tintes sociales.
Ya muy poco o nada, queda de aquel partido marxista fundado por Pablo Iglesias. Sí queda izquierdismo entre los afiliados pero las decisiones no las toman ellos. La cúpula del partido, la maquinaria del aparato, les pasan muy por encima como una apisonadora.
Cristina Narbona,  la que fuera ministra socialista de Medio Ambiente, critica la derechización del PsoE.
El PsoE durante sus periodos de gobierno hizo cosas que algunos partidos de derechas moderadas no se hubieran atrevido a hacer.

Y con este panorama nos llega la ocasión de votar en las elecciones europeas y yo me pongo a meditar a quién debiera de dar mi voto.
Me pongo a analizar las listas que se presentan, dentro del espectro de izquierdas y de pseudo-izquierdas y me quedo perplejo.
Contando así..., un poco por encima, me salen como 28 candidaturas de listas de izquierdas y de pseudo-izquierdas a las que poder votar desde una ideología como la mía.
Si diera la coincidencia de que todos los votantes de izquierdas nos pusiéramos de acuerdo en votar a la lista tal, nos podríamos tomar la libertad de dejar de votar al PsoE.
Si no nos ponemos de acuerdo la mayoría de votantes de izquierdas, en votar a una de esas 28 candidaturas en concreto, el voto de izquierdas quedaría tan atomizado, que volveríamos a dar la victoria holgada —sin querer— a esta derecha franquista que nos gobierna.
¿Qué hacer, pues?

Meditando en profundidad y siendo sincero conmigo mismo, me digo para mis adentros:
«El PsoE no es de izquierdas pero la mayoría de los votantes españoles tampoco lo son».
Y llego a la conclusión de que el día 25 de mayo, con mucho dolor de mi corazón, me taparé la nariz y volveré a votar al PsoE.
¿Qué remedio me queda?

sábado, 29 de marzo de 2014

la violencia (continuación)

Viene de aquí
Ayer vi un programa de televisión. Era en La Sexta TV. (Repetido. Ya lo emitieron meses atrás).
Se trata de ver cómo actúan los carteristas en el metro. De cómo les pisan los talones unos jóvenes policías de paisano. Ella y él.
Después de ver cómo localizan en pleno "trabajo" a los carteristas, los detienen, los cachean y demás actos propios de un policía, les invitaban amablemente a salir del metro, los acompañan a la salida para alejarse de allí.
Los trataban con mucha cordialidad, con mucha campechanía, con respeto, sobre todo. Los hablaban de forma paternal y los daban una palmadita coleguil aconsejándolos que no vuelvan a robar, que eso está muy feo.

Y de pronto me puse a pensar. Y de pronto se me vino la luz a mis ideas.
O sea —me dije— que los policías, cuando cogen infraganti a un carterista, a un ladrón, a un traficante de droga, a uno que acaba de asesinar a su mujer y etcétera, etcétera, etcétera, ... le tratan con humanidad, con respeto, sin vejaciones ni malos tratos de palabra y obra. Y cuando los policías se trasladan al escenario de las manifestaciones ciudadanas, en donde no están cometiendo ningún delito, ninguna ilegalidad, les tratan como les tratan, lamentablemente. Ya sea en la vía pública o en las comisarías.
Qué trato más diferente del primer relato. Ya sean los mal llamados antidisturbios o cualquier otro tipo de policías autonómicas o de guardiaciviles.

Y llego a una conclusión:
Esa forma de ver y tratar al ciudadano pacífico y legitimado, en la calle y en la comisaría; esa forma de tratarle peor que a un delincuente —ratero, traficante, asesino, etc.— está claro que es producto de la visión fascista que se tiene al aplicar las relaciones policías/ciudadanos.
Por fuerza, las personas que así se comportan y ven más peligroso a un manifestante que a un ratero y le dan peor trato al primero que al segundo, es fruto de un alma fascista, de una cultura fascista, de una visión fascista de la vida, de una acción política tiznada de fascismo
.

El talante, la cultura, los modales FASCISTAS, no han desaparecido de nuestra sociedad; los llevamos impregnados. Y no sólo impregnan a amplios sectores de la policía española, también está impregnado en quien les selecciona, les maneja, les manipula, les paga, les ordena y les azuza. Y aquí no vale decir que sólo ocurre bajo mandatos de gentes derechosas. También bajo mandatos de gentes llamadas 'socialistas' y no nos olvidemos de las crueles actuaciones de los mossos d'esquadra bajo el mandato de un conseller de izquierdas = Joan Saura i Laporta(*), (Véase, por ejemplo, esto:
http://old.kaosenlared.net/noticia/carta-abierta-conseller-interior-joan-saura-icv-euia).
______________________________________________________________________________

(*) Dice la Wikipedia sobre Joan Saura i Laporta:
Joan Saura i Laporta defendió la actuación de los Mozos de Escuadra durante la manifestación ilegal convocado por la Asamblea Okupa de Barcelona por el centro de la ciudad. Ante las quejas del colectivo 'okupa' por haber sufrido golpes durante la manifestación del sábado con pequeños punzones "kubotan" que los Mozos de Escuadra llevan escondidos en la palma de la mano, Saura matizó que son "armas reglamentarias".
El 18 de marzo de 2009, grupos de estudiantes se manifestaron durante el día por las calles de Barcelona contra el proceso de Bolonia. Parece ser que los Mozos de Escuadra atacaron a los estudiantes con inusitada violencia. Arremetieron también, según han indicado algunas fuentes, contra algunos viandantes que se toparon inesperadamente con el tumulto.

miércoles, 26 de marzo de 2014

la violencia

La violencia que hemos visto en la noche del sábado del 22-M en el Paseo de Recoletos de Madrid, es algo criticable, muy criticable.
Repudiable.
¿Quién puede estar a favor de esa violencia?
Los violentos. Pero, ¿quiénes son los violentos? ¿Ehh? Ahí está el quid de la cuestión.

En estos días he oído de todo. Hay quien asegura que la violencia la inicia un especie de pseudoviolentos. Sí; de la estirpe de esos de: «¡que soy compañero, coño!». Creo que hay pruebas de ello.
Otros, aseguran que los violentos son extremistas de derechas. Y los hay también que tienen claro que esa violencia la fomenta la extrema de izquierda.
¡Vamos!, que todas las manifestaciones que convoca la progresía o la izquierda o la ciudadanía jodida y cabreada, llevan unos infiltrados bien organizados, unos violentos expertos en guerrilla urbana para atacar a la policía y destrozar el mobiliario urbano.

La violencia no es aceptable ni tampoco aplaudible. Pero la violencia puede llegar a ser legítima cuando se hace en legítima defensa.
Los hay que dicen —en estos últimos días— que la violencia está cambiando de bando. Que hasta ahora, la ejercían los policías con excesivas y desproporcionadas maneras, y ahora son ellos los que están bebiendo de la misma medicina que han sembrado por calles y comisarías de policía.

No sé... No sé.

Yo era uno de esos ciudadanos que sufría mucho viendo la ultra-violenta, sádica, placentera y cruel manera que tenían los antidisturbios para desalojar a los concentrados en una plaza pública. O algo más duro, más inhumano, aún: cómo tratan al ciudadano que hace resistencia pacífica para que a un paisano no le saquen de su legítima vivienda y le arrojen a la puta calle.
De cómo tratan al ciudadano pacífico y desarmado que se manifiesta por las calles. La policía nunca debiera actuar así en una democracia —en donde la haya—.
Y lo he criticado mucho aquí, aquí y aquí.
Por eso, estoy muy legitimado para criticar y dolerme de esas escenas del sábado pasado, en donde un grupo de jóvenes encapuchados y con la cara tapada, atacaron con desatada violencia a los policías uniformados y con un número raro e ilegible a la espalda.

¿Qué está pasando? ¿Qué nos está pasando a unos y a otros?
Hay algo que no me cuadra; que me tiene mosqueado; perplejo. (???)
¿Por qué los violentos encapuchados sólo operan en las manifestaciones progres o izquierdosas?
¿Por qué no se lían a quemar contenedores, romper marquesinas de autobuses, cajeros automáticos, fachadas de bancos, ..., en la concentración de la misa pro-católica de la Plaza de Colón —precisamente ahí— de fin de año?
¿Por qué no hacen vandalismo cuando las manifestaciones callejeras de la juventud católica mundial? ¿O de los pro-vida? ¿O de los antiabortistas?
¿Por qué no despliegan la misma violencia cuando viene el Jefe de Estado del Vaticano?
¿Por qué no hacen ese mismo o parecido vandalismo en las concentraciones callejeras de la semana santa?

Tengo muchísimos más porqués pero esto se haría tedioso por interminable. Hay que acabar.

Hay que acabar con tanta violencia que vemos, fotografiamos y filmamos por las calles. Venga de donde venga. Los del monopolio de la violencia también se tienen que moderar un poquito. Una sociedad moderna y democrática, tiene la imperiosa necesidad de rebajar los índices de violencia hasta unos mínimos imprescindibles y aceptables.
También con la violencia que se propina en las comisarías de policía. En eso, la policía autonómica catalana es campeona cum laude.

Y para no contribuir a eclipsar la admirable manifestación cívica del sábado 22 de marzo, yo tengo la necesidad de exclamar:
¡Vivan las marchas por la Dignidad del 22M!
¡Viva el ejemplo de dignidad de muchísimos españoles!
Continúa aquí

lunes, 3 de febrero de 2014

cuando tengamos democracia

Para cuando podamos tener democracia en España hemos de hacer un montón de cambios esenciales para que la democracia sea verdaderamente DEMOCRACIA. Entre otros:
■ Tenemos que cuidar de quién ingresa en las academias policiales y militares (que es casi decir lo mismo). A todo funcionario que se le dota de armas y pertrechos para ejercer legalmente el monopolio de la violencia, hay que vigilarle muy en corto para que no ejerza esa violencia con exceso, con discriminación ideológica, con abuso personalista, con métodos y motivaciones desproporcionadas.

Los policías no debieran de ejercer de pastores que arrean al rebaño de ciudadanos a base de garrotazos, golpes de honda o azuzamientos al perro guardián. Eso no es democrático ni es nada aceptable.
Los métodos que se gastan los policías para espantar de las calles a los ciudadanos protestones, algún día serán juzgados de contrarios a los derechos humanos, De crueles, de innecesarios; de antidemocráticos.
Se me responderá que peores son los policías ucranianos. Mal de muchos nunca debiera de ser consuelo de los resignados.

Cuando tengamos democracia en España, habrá que dejar de ir por los gimnasios escogiendo a los mocitos más fascistas y musculosos.
Los cuerpos policiales debieran tener un ideario que les aparte totalmente de convertirse en ejército de mercenarios a las órdenes y a los intereses de las ilegitimidades y caprichos de todo gobierno.
No todo vale en una actuación policial. No todo ha de ser tapado ni escudarse detrás de la jodida frasecita de "la obediencia debida".
Cuando los funcionarios policiales actúan con tanto ardor guerrero en cuestiones como el desalojo de una familia de su única vivienda, aún sospechando que esa familia se tiene que ir a vivir a la puta calle o que alguno de sus miembros se va a suicidar, habría que preguntarles si eso se compadece con los ideales para los que está concebido un cuerpo policial. ¿Todo vale? Si en vez de arrojarlos por la fuerza de su legítima vivienda (art. 47 de la Constitución) les dieran órdenes de disparar a la multitud, ¿también lo harían?
Sí; me temo que sí; que también lo harían. Actúan con obediencia ciega. Eso es malísimo.

No sabemos cómo esos escuadrones de policías se comportarían si les dieran órdenes de apalizar a algún banquero abusador, a algún juez que se extralimita en el cumplimiento de su justicia. (?)
No; ningún ciudadano debiera ser apalizado por un policía.
El banquero cumple con su obligación de recaudar lo que le debe todo acreedor.
El juez cumple con su obligación de ejecutar lo que le dictan las leyes.
¿Y el ciudadano? ¿No cumple con su obligación de ciudadano? ¿Qué es un ciudadano? ¿Un individuo que vota cada cuatro años y sanseacabó?

No; no. No se puede justificar el vandalismo. Los atentados al mobiliario urbano y a la propiedad privada. Pero hay que indagar muy minuciosamente no vaya a ser que unos cuerpos policiales, deslegitimados para actuar en democracia, sean los que se infiltren de paisano a joder la marrana bajo la sacrosanta filosofía de «cuanto peor, mejor».
¿Mejor, para quién? ¿Para los que necesiten justificar que al ciudadano indefenso se le ha tratado peor que el pastor a sus ovejas? ¡¡Peor!!, ¡ya lo creo que peor! (Que me perdonen los pastores por la injusta alusión y comparación).

No sigo, que luego sale un texto muy largo y aburro al posible lector.  Hasta luego.

lunes, 20 de mayo de 2013

una de dos...

o hacemos una revuelta violenta para derribar a este gobierno u organizamos un frente amplio en donde quepan todos los partidos de izquierdas para derrotar electoralmente a la derecha ultra-católica, ultra-cínica y ultra-corrupta.
La revuelta violenta para derribar a este antipopular gobierno, no es prudente hacerla mientras no veamos alguna fisura en la mole de su ejército de guardaespaldas: los policías anti(pro)disturbios.

Nos queda la otra solución; dificilísima de conseguir también. Nos queda el recurso de organizarnos en un frente amplio en donde no se excluya a ningún partido de izquierdas. Un frente amplio en donde votemos masivamente la gente de izquierdas y a la vez demos la espalda y retiremos el voto a todo partido de izquierdas que se autoexcluya de formar parte de ese frente amplio.

Desde luego, si se presenta a las próximas elecciones el PsoE en solitario por un lado, e IU por otro, ahí ya estamos perdidos. Otros 4 años más de placidez garantizada para el partido de la derecha ultra-católica, ultra-cínica y ultra-corrupta. De poco serviría que el partido de IU se uniera en un frente electoral con EQUO y algunos otros partidos por el estilo.

El PsoE en pocos años no va a salir de su precipicio, por lo que darle ahora mismo nuestros votos como hacíamos hasta ahora mucha gente de izquierdas, sería desperdiciar un voto valioso e imprescindible para salir de este caos en el que nos ha metido la derecha ultra.
Pero en la encrucijada de las gentes, no siempre hay —exclusivamente— dos caminos. Quizá podamos descubrir un tercero y hasta un cuarto camino. Podríamos intentar la aventura parecida a la que nos metimos en el año 1977 cuando dimos una masiva respuesta electoral a un desconocido PSOE en contra de un conocido PCE. Esta vez, el experimento lo podríamos intentar con IU, aunque yo, en esa aventura, tengo poquísima fe.

No sé... Lo cierto es que ya va siendo hora de sacudirnos las esencias de un franquismo que sigue impregnado en todos los entresijos del Estado. Mientras eso no se logre, no es razonable presumir de que en España se vive en democracia.

jueves, 28 de marzo de 2013

el escrache

es una palabra que nos ha venido de la América Hispana y el sentido que le damos recientemente en España es el de molestar, incordiar, increpar, fastidiar, acosar, ...
En el Diccionario de la Real Academia Española solamente encontramos
escrachar.
1. verbo transitivo coloquial en Argentina y Uruguay: Romper, destruir, aplastar.
2.verbo transitivo coloquial en Argentina y Uruguay: Fotografiar a una persona.

La palabrita está muy de moda en estos días y se emplea para describir una acción o reacción de los ciudadanos cabreados, ofendidos o indignados contra las cabronadas que nos hace el gobierno y otros poderes igual de injustos.
Si los bancos carroñeros nos quitan la única vivienda que poseemos ¡escrache!
Si los diputados nos dan un rodeo y nos retuercen la Iniciativa Legislativa Popular conseguida con tanto esfuerzo: ¡escrache!

Se trata de escrachar a todo el que nos escracha. Es la ley de la guerra. De la guerra que nos ha declarado un gobierno cínico, incumplidor y traicionero. Fiel aliado de los banqueros y los capitalistas de dentro y de fuera de España.

Puestos a dar un merecido escrache, creo que también habría que desarrollarlo en esos vecindarios que quizá ignoren que conviven con una aparente persona que trabaja de policía pero que cuando se pone el casco, el escudo, las botas, la porra y los guantes negros, comete excesos muy excesivos, violentos, crueles y sanguinarios contra seres humanos pacíficos e indefensos. Que se ensaña y se recrea en una violencia que se llama legal pero nunca será legítima ni proporcionada.

Si el gobierno nos fastidia y nos acosa: ¡escrache!
Si los bancos nos roban y expolian: ¡escrache!
A los policías que nos machacan la cabeza, que nos saltan un ojo... ¡escrache!

Un altísimo porcentaje de gentes, juzgamos como más grave eso de ir por los vecindarios coreando frases insultantes, que las cabronadas que nos propinan los insultados.
¿Qué nos pasa? Pues que tenemos muy asumido que lo peor es hacer escrache o llamar "hijodecura" a esos políticos, banqueros o madelmans que nos joden la vida con toda "legalidad" e impunidad.

Yo confieso que repudio los excesos de las dos orillas y aunque no pesan lo mismo en una neutral balanza de precisión, estamos metidos de lleno en una guerra y en toda guerra es inútil andar buscando la ética y el juego limpio.
Me gustaría que se rebajaran muchos puntos a los excesos verbales y a esas formas ilegítimas de violentar al ciudadano.
Pero de esta guerra, yo ya me estoy temiendo qué bando será el derrotado.

sábado, 23 de marzo de 2013

el sostén

principal de este régimen de noséquécracia es la dócil y domada policía (anti/pro)disturbios. El día que la policía deje de ser el enemigo del ciudadano, podremos derribar a este gobierno corrupto e hipócrita que se tambalea y no cae, en una huida permanente hacia delante.
No lo dudemos. Ellos tienen el extraño mérito de estar reprimiendo y frenando las justas protestas de una ciudadanía jodida, cabreada y gravemente perjudicada por este gobierno. (Por estos gobiernos, —habría que decir, más bien— que son el sostén mejor de esta noséquécracia).

Si algún día llegara en que les fallaran estos chiquitos bienmandados de la fiel infantería policial, yo no dudo en que tirarían de la otra fiel infantería. De la oficial. De los chiquitos del ejército que como todos los ejércitos, (salvo raras excepciones), en cientos de casos prácticos, machacan a los ciudadanos del país que juran defender.

Buenooo, defender, defender..., ejem, ejem..., nunca —ni los unos ni los otros— juran defender a ningún ciudadano. Lo que juran es defender y honrar a la patria y eso nunca he sabido bien qué es...
Creo que se creen que la patria es como un cortijo lleno de burros, cerdos, conejos y gallinas. Un territorio, ¡vamos!, que les importa y les merece más respeto que los seres humanos que lo pueblan.

Hay ciertos sostenes que maldita la falta que nos hacen. No nos sirven y además son el principal obstáculo para lograr implantar en España una verdadera democracia. Y ya no hablemos de una república.

martes, 26 de febrero de 2013

Cospedal y tal y tal...

... explica las retribuciones a Bárcenas

«La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido y como fue una indemnización en defin... en diferido en forma... efectivamente de simulación de... simulación o de lo que buera sido en diferido en partes... de una... de lo que antes era una retribución tenía que tener la retención a la Seguridad Social...»
Esto es expresarse con claridad, ¿noo? ¿Por qué la llamarán trolera? No lo entiendo.

vídeo de Cospedal explicando con todo detalle las retribuciones a Bárcenas  http://youtu.be/PX1801y1x8g COSPEDAL TROLERA     http://youtu.be/0EvMnpfbQ0k

♫ y en vez de decirte piropos groseros
María Dolores te canto un bolero:

María Dolores    http://youtu.be/ydqGVgna6p4

domingo, 20 de enero de 2013

ser de derechas

¿Qué es ser de derechas?
—Lo contrario de ser de izquierdas.
¡Vaya respuesta! Yo esperaba otra más clarificadora.
—Bien, ser de derechas es ser un trepa individualista, un racista, un xenófobo, un egoísta, un clasista, un machista...
¡Para, para! A ese paso nos vas a meter a todos en el saco.
—¡Pues claro...! ¿Qué te creías? Ser de izquierdas es muy sacrificado; muy duro; muuuuuuy difícil. Entran muy pocos en el kilo.
Si te lo pregunto es para que me hagas una clara definición de lo que se entiende por ser de derechas.
—Me sería más fácil decirte qué es ser de izquierdas; quizá terminaríamos antes.
Yo no llevo prisa.
—Ni yo tampoco. Pero mira, simplificando mucho: ser una buena persona es ser de izquierdas; ser una mala persona es ser de derechas. Defender lo justo es de izquierdas. Apoyarse en la injusticia y beneficiarse de ella, es de derechas.
Bueno..., peroooo..., muy simplista me parece esa definición.
—Se es de derechas cuando se jode al prójimo. Se le explota, se le roba, se le traiciona. Son de derechas todas esas personas que van con la mentira por delante y a todo le aplican  la ley del embudo.  Los insolidarios, los cínicos, los embusteros, los hipócritas, los embaucadores, ..., esos no pueden ser de izquierdas.
Dificilillo me lo estás poniendo. Visto así, ¿quién no es de derechas?
—¡¡Ah, claro, claro!! Ya te advertí que los de izquierdas suelen caber aquí, en el cuenco de mi mano derecha.
¿Por qué en tu mano derecha?
—Bueno, o en la mano izquierda, qué más da...
Con arreglo a tu definición, todos somos más o menos de derechas.
—"Todos" es una palabra muy fuerte. Enorme. Se puede ser de izquierdas, sí, pero a tiempo parcial. Algunos son temporeros del izquierdismo; tienen un contrato en precario con el izquierdismo. Otros que creemos que son de izquierdas (o ellos mismos se lo creen) en realidad lo que están es en excedencia.
¿En excedencia? ¿Qué quieres decir?
—Pues que hace años que no ejercen de izquierdistas, ¿entiendes?
Ya, ya. Sí, sí. Vale, vale...

domingo, 9 de diciembre de 2012

Nunca me gustó la policía

Sí, lo confieso. No sé muy bien por qué... (?)
Quizá fuera porque viví muchos años en dictadura y vi cómo se las gastaban los que vestían de gris.
¡Ahhh!, y que conste que estos policías de la noséquécracia y aquellos de la dictadura, nunca me pusieron el palo encima. (Ni debajo, siquiera). Pero sí, me producen repelús y repulsión. (Sálvense los que puedan).

Cuando nos ponemos a hablar de policías —a mí, por lo menos, me pasa— metemos en un pésimo talego tanto a los que maltratan al ciudadano con crueldad, deleite y alevosía, como a los que desempeñan trabajos más humanitarios y acordes con los derechos humanos y la democracia.

Pero estamos teniendo un problema en esta noséquécracia española que en estos tiempos se pone más de relieve gracias a la proliferación de cámaras fotográficas y a la enorme velocidad de la distribución de imágenes. Con esto trato de decir que no es que ahora los policías ultra-violentos sean más violentos que nunca. Yo creo que esos escuadrones han actuado siempre de la misma manera, pero en los duros años de la larguísima dictadura y en muchos de estos de la noséquécracia, no veíamos las imágenes de sus peculiares maneras de actuar.

El fenómeno —tristísimo, duro y dramático fenómeno— de la crueldad policial aquí en España, lo viene denunciando en varios vídeos de YouTube, a manera de un desfacedor de entuertos, el policía jubilado José Martínez Díaz, que terminó siendo sargento de la guardia urbana de Barcelona.

Nunca me gustó la policía porque de ellos lo que abunda mucho es la violencia excesiva que despliegan contra el ciudadano, con total impunidad. Pero en el caso del ex-sargento de la Guardia Urbana de Barcelona, confieso que ese tipo de policías —aunque estén jubilados, o quizá por eso— me empiezan a caer bien.
Este hombre lleva una lucha valiente y ejemplar, para denunciar los modos de operar de los antidisturbios de la policía nacional y de los mossos d'esquadra. Y los llama por sus verdaderos nombres: fascistas, perros rabiosos, mercenarios, sedientos de sangre, mamporreros, cabrones, descerebrados, ...
Creo que esos comportamientos de los antidisturbios y los policías infiltrados en las manifestaciones pacíficas que tienen a bien hacer los ciudadanos, merece urgentemente un serio tratamiento. Una urgente solución.
Yo estoy convencido de que son los mismos —con las correspondientes renovaciones de individuos— que actuaban como brazo tonto de la dictadura franquista. Que utilizan los mismos métodos y la misma filosofía en sus 'trabajillos'. Que se siguen los mismos criterios de selección: agresivos, musculosos, pendencieros y con poquito cerebro.

Y que no hay que culpar de eso a los políticos que teóricamente los mandan hacer esos 'trabajillos' ya que no tienen los suficientes ... {esos...} para cortar sus excesos, para castigar sus faltas a los respetos y a los derechos del ciudadano, para acabar con su ocultación de identidad, para reciclarlos, humanizarlos, etc. etc...
Como tampoco tuvieron los esos..., para disolver el cuerpo militar-policial de la guardia civil y el de los legionarios cuando llegó la noséquécracia ya que fueron los principales brazos tontos de la cruel dictadura.

En respuesta reciente al blog de un ciber-amigo, que aborda la misma problemática, esto fue lo que le dije:

Estoy muy de acuerdo con todo lo que dice el policía jubilado José Martínez Díaz.
Es grave lo que está pasando en España con los policías provocadores, pendencieros, agresivos y casi terroristas. O mejor dicho: el brazo tonto del terrorismo de Estado.

Es una temática que llevo abordando repetidamente. Me preocupa mucho. Es muy grave y preocupante.
En principio lo abordo aquí en funcionarios muy especiales. Aquí en policias y rottweiler. También aquí en las cositas de los policías y por último en violencia policial.

Pero yo no opino exactamente lo que el ex-sargento de policía barcelonés, en cuanto a que dice que esos tipos de policías los fabrican o los azuzan los del Partido Popular. Han actuado siempre así. Siempre emplean los mismos métodos de exceso de crueldad y violencia al tratar a los ciudadanos.
Desde que eran el brazo tonto de la dictadura y vestían de gris, y después con otros colores de uniformes y de gobiernos noséquécráticos.
Desde el gobierno de Adolfo Suárez al de Mariano Rajoy, pasando por los de L. Calvo-Sotelo, F. González, J.Mª Aznar y JLR Zapatero. ¡¡Ahhh, y no nos olvidemos de la crueldad de los mossos d'esquadra!!, cuando —incluso— estaban "bajo las órdenes" del izquierdista catalán Joan Saura i Laporta.

Es un fenómeno muy grave que no cabe en una verdadera democracia y como ciudadano no tengo nada claro qué es lo que deberíamos hacer para acabar con esa jauría uniformada que me están haciendo que le tome asco a todo el que viste un uniforme policial (aunque actúe de paisano).

lunes, 15 de octubre de 2012

nacionalistas

Del blog de Alberto Sicilia he captado recientemente un artículo en el que el autor se pregunta
¿Cómo alguien puede ser “nacionalista” y “de izquierdas”?
 ...y como es algo que yo también me lo pregunto a menudo, en vez de hacer una disertación por mi parte, me voy a limitar a responder a Alberto en lo que pueda.
Él dice:

«Nunca he podido comprender a quienes se definen “de izquierdas” y “nacionalistas”»

Yo tampoco. Pero esto de poner límites a las definiciones es muy difícil; casi imposible. ¿Dónde termina el izquierdismo por convertirse en nacionalismo?

Siempre he creído que uno de los principales pilares en donde se sostiene el izquierdismo es el internacionalismo, que es todo lo contrario al nacionalismo.
Por ejemplo, un izquierdista catalán que quiera trazar una frontera entre Cataluña y el resto de España, será —para mí— menos izquierdista que otro izquierdista del resto de España que no solamente no aprueba el separatismo catalán, sino que anhela con ver llegar los Estados Unidos de Europa, o sin ir tan lejos, que anhela formar un Estado único entre Portugal y España, que se llame, pongo por ejemplo, Portugaña o Españugal.

Y sigue diciendo Alberto Sicilia:

«Mi convicción sobre la incompatibilidad entre el nacionalismo y la izquierda se basa en la siguiente observación empírica:
¿Cuál es el elemento que más condiciona las oportunidades en la vida de un ser humano?
Su nacionalidad. ¿Cómo alguien de izquierdas puede sentirse orgulloso de que existan estas barreras?
Precisamente la izquierda defiende que las oportunidades de una persona no deberían estar limitadas por el nivel económico de la familia en la que nace.

Si la redistribución de la riqueza es un objetivo de quienes somos de izquierda, la existencia de fronteras nacionales, ¿no resulta una limitación evidente?»

Y va más allá:

«Cualquier nacionalismo implica necesariamente insolidaridad. Primero nosotros, y si nos sobra, ya daremos algo a los demás.“Los españoles, primero”, “los catalanes, primero”, ... ¿Os imagináis a alguien de izquierdas diciendo “los hijos de tal familia, primero”?
El nacionalismo es uno de los motivos por los que la pobreza está tan concentrada en algunos lugares del mundo.»


Pues a mí me queda bien poquito por añadir. Sólo diría AMÉN. Pero es interesante ir a leer el artículo de Alberto Sicilia porque encierra muchos más matices sobre conceptos como izquierdismo y nacionalismo. Y los comentarios que allí ha dejado la gente también son interesantes.